Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

Decir Adiós

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

DECIR ADIÓS

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

Decir Adiós

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

DECIR ADIÓS

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

Decir Adiós

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

DECIR ADIÓS

DIRECTOR: Sebastian Borjas Villalobos

sinopsis

En la víspera de su cumpleaños, Ricard recibe la inesperada visita de Cosme; su padre, a quien no ve desde hace años. Mientras Ricard intenta sobrellevar el reencuentro, Cosme intentará volver a ganarse el cariño de su hijo.

SINOPSIS

En la víspera de su cumpleaños, Ricard recibe la inesperada visita de Cosme; su padre, a quien no ve desde hace años. Mientras Ricard intenta sobrellevar el reencuentro, Cosme intentará volver a ganarse el cariño de su hijo.

En la víspera de su cumpleaños, Ricard recibe la inesperada visita de Cosme; su padre, a quien no ve desde hace años. Mientras Ricard intenta sobrellevar el reencuentro, Cosme intentará volver a ganarse el cariño de su hijo.

Woman in a light suit sitting thoughtfully against a terracotta wall
Woman in a light suit sitting thoughtfully against a terracotta wall

Sebastian Borjas Villalobos (Lima, 1998) es director y
guionista nacido en Perú y formado cinematográficamente
en España. Se graduó en 2023 en la carrera de dirección
cinematográfica en la ECIB Escola de Cinema de Barcelona.
Decir adiós es su ópera prima como director.

Sebastian Borjas Villalobos (Lima, 1998) es director y guionista nacido en Perú y formado cinematográficamente en España. Se graduó en 2023 en la carrera de dirección cinematográfica en la ECIB Escola de Cinema de Barcelona. Decir adiós es su ópera prima como director.

Sebastian Borjas Villalobos (Lima, 1998) es director y guionista nacido en Perú y formado cinematográficamente en España. Se graduó en 2023 en la carrera de dirección cinematográfica en la ECIB Escola de Cinema de Barcelona. Decir adiós es su ópera prima como director.

Reseña by a98studios

Reseña by a98studios

Decir Adiós es un cortometraje que encuentra su fuerza en lo simple. No necesita grandes giros ni discursos extensos para sostenerse; le basta con una situación emocional clara y bien trabajada: la relación complicada entre un padre y su hijo, marcada por el pasado, el silencio y todo aquello que quedó pendiente entre ambos.

La dirección de Sebastián Borjas apuesta por la contención, y esa decisión es clave. La historia no intenta explicar cada emoción, sino dejar que el espectador la perciba. Hay pausas incómodas, miradas cargadas y momentos en los que el silencio pesa más que cualquier diálogo. Esa tensión constante hace que uno sienta que algo importante está por revelarse, y esa expectativa emocional mantiene el interés durante todo el corto.

Uno de los mayores logros de la obra está en sus actuaciones. Se sienten naturales, sin exageraciones, permitiendo que el conflicto se desarrolle con credibilidad. El dolor, el rencor y el resentimiento aparecen de forma sutil, como suele pasar en la vida real: no en grandes estallidos, sino en pequeños gestos, en la forma de hablar, en lo que los personajes evitan decir. Eso hace que la historia resulte cercana y fácil de reconocer emocionalmente.

En lo visual, el cortometraje demuestra un cuidado notable. La fotografía está muy bien trabajada y ayuda a construir una atmósfera íntima, casi personal, que acerca al espectador al estado emocional del protagonista. No es una fotografía que busque llamar la atención por sí sola, sino acompañar el tono del relato y reforzar la sensación de cercanía.

El montaje mantiene un ritmo adecuado, permitiendo que cada momento tenga el tiempo necesario para sentirse sin volverse lento. Nada parece apresurado, pero tampoco sobra. La banda sonora entra con precisión y cumple su función sin imponerse, reforzando los estados emocionales y ayudando a sostener la tensión en los momentos clave.

Pero más allá de lo técnico, lo que realmente deja huella en Decir adiós es su tema central: la dificultad de despedirse cuando hay palabras que nunca se dijeron. El corto habla de esas conversaciones pendientes, de las heridas que el tiempo no borra por sí solo, y de lo complejo que puede ser enfrentar a alguien con quien existe una historia emocional sin resolver.

Es una obra que no busca impactar desde el espectáculo, sino desde la honestidad. Y justamente por eso funciona: porque se siente sincera, cercana y emocionalmente real. Un cortometraje que demuestra que, cuando la dirección es sensible y la historia está bien enfocada, los pequeños momentos pueden decir mucho más que los grandes discursos.

Decir adiós es un cortometraje que encuentra su fuerza en lo simple. No necesita grandes giros ni discursos extensos para sostenerse; le basta con una situación emocional clara y bien trabajada: la relación complicada entre un padre y su hijo, marcada por el pasado, el silencio y todo aquello que quedó pendiente entre ambos.

La dirección de Sebastián Borjas apuesta por la contención, y esa decisión es clave. La historia no intenta explicar cada emoción, sino dejar que el espectador la perciba. Hay pausas incómodas, miradas cargadas y momentos en los que el silencio pesa más que cualquier diálogo. Esa tensión constante hace que uno sienta que algo importante está por revelarse, y esa expectativa emocional mantiene el interés durante todo el corto.

Uno de los mayores logros de la obra está en sus actuaciones. Se sienten naturales, sin exageraciones, permitiendo que el conflicto se desarrolle con credibilidad. El dolor, el rencor y el resentimiento aparecen de forma sutil, como suele pasar en la vida real: no en grandes estallidos, sino en pequeños gestos, en la forma de hablar, en lo que los personajes evitan decir. Eso hace que la historia resulte cercana y fácil de reconocer emocionalmente.

En lo visual, el cortometraje demuestra un cuidado notable. La fotografía está muy bien trabajada y ayuda a construir una atmósfera íntima, casi personal, que acerca al espectador al estado emocional del protagonista. No es una fotografía que busque llamar la atención por sí sola, sino acompañar el tono del relato y reforzar la sensación de cercanía.

El montaje mantiene un ritmo adecuado, permitiendo que cada momento tenga el tiempo necesario para sentirse sin volverse lento. Nada parece apresurado, pero tampoco sobra. La banda sonora entra con precisión y cumple su función sin imponerse, reforzando los estados emocionales y ayudando a sostener la tensión en los momentos clave.

Pero más allá de lo técnico, lo que realmente deja huella en Decir adiós es su tema central: la dificultad de despedirse cuando hay palabras que nunca se dijeron. El corto habla de esas conversaciones pendientes, de las heridas que el tiempo no borra por sí solo, y de lo complejo que puede ser enfrentar a alguien con quien existe una historia emocional sin resolver.

Es una obra que no busca impactar desde el espectáculo, sino desde la honestidad. Y justamente por eso funciona: porque se siente sincera, cercana y emocionalmente real. Un cortometraje que demuestra que, cuando la dirección es sensible y la historia está bien enfocada, los pequeños momentos pueden decir mucho más que los grandes discursos.