Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

El Asesino: Silencio y Muerte

El Color De La Luz

DIRECTOR: Ricardo Rosales

El Asesino: Silencio y Muerte

DIRECTOR: Ricardo Rosales

Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

El Asesino: Silencio y Muerte

El Color De La Luz

DIRECTOR: Ricardo Rosales

El Asesino: Silencio y Muerte

DIRECTOR: Ricardo Rosales

sinopsis

sinopsis

El Asesino: Silencio y Muerte sigue a un hombre atrapado en un territorio desconocido, donde el acecho y la tensión se convierten en su única realidad. Mientras intenta escapar de un asesino enmascarado.

El Asesino: Silencio y Muerte sigue a un hombre atrapado en un territorio desconocido, donde el acecho y la tensión se convierten en su única realidad. Mientras intenta escapar de un asesino enmascarado.

El Asesino: Silencio y Muerte sigue a un hombre atrapado en un territorio desconocido, donde el acecho y la tensión se convierten en su única realidad. Mientras intenta escapar de un asesino enmascarado.

Woman in a light suit sitting thoughtfully against a terracotta wall

Ricardo Rosales, un nombre asociado con thrillers

inmersivos, es aclamado por crear historias llenas de

suspenso que exploran la identidad, el miedo y los límites

difusos de la realidad. A través de una lente cinematográfica

refinada, construye narrativas que son tanto íntimas como

inquietantes. Su cortometraje revelación Anonimato (2022),

ha cautivado a audiencias internacionales y ha recibido

múltiples reconocimientos en festivales de Reino Unido,

América Latina y México. La narrativa de Rosales se

distingue por su tensión atmosférica, visuales perturbadores

y personajes que permanecen en la memoria mucho

después de que la pantalla se apaga.

Ricardo Rosales, un nombre asociado con thrillers

inmersivos, es aclamado por crear historias llenas de

suspenso que exploran la identidad, el miedo y los límites

difusos de la realidad. A través de una lente cinematográfica

refinada, construye narrativas que son tanto íntimas como

inquietantes. Su cortometraje revelación Anonimato (2022),

ha cautivado a audiencias internacionales y ha recibido

múltiples reconocimientos en festivales de Reino Unido,

América Latina y México. La narrativa de Rosales se

distingue por su tensión atmosférica, visuales perturbadores

y personajes que permanecen en la memoria mucho

después de que la pantalla se apaga.

Ricardo Rosales, un nombre asociado con thrillers

inmersivos, es aclamado por crear historias llenas de

suspenso que exploran la identidad, el miedo y los límites

difusos de la realidad. A través de una lente cinematográfica

refinada, construye narrativas que son tanto íntimas como

inquietantes. Su cortometraje revelación Anonimato (2022),

ha cautivado a audiencias internacionales y ha recibido

múltiples reconocimientos en festivales de Reino Unido,

América Latina y México. La narrativa de Rosales se

distingue por su tensión atmosférica, visuales perturbadores

y personajes que permanecen en la memoria mucho

después de que la pantalla se apaga.

Reseña por a98studios

Reseña por a98studios

Ricardo Rosales, en su cortometraje EL ASESINO: SILENCIO Y MUERTE, vuelve a demostrar su habilidad para construir tensión desde los elementos más esenciales del lenguaje cinematográfico. En esta ocasión, el director nos introduce en un territorio donde conviven el thriller, el suspenso y el terror, acompañado de momentos crudos y escenas sangrientas que evocan, de alguna forma, a las grandes películas que han explorado la muerte y la violencia desde una mirada inquietante.


A primera vista, el cortometraje parece apoyarse en una estructura simple. Sin embargo, es precisamente en esa aparente sencillez donde reside su mayor virtud. Los movimientos de cámara, el ritmo de las escenas y la manera en que se construye el espacio narrativo revelan un trabajo consciente que entiende que, en el cine de tensión, cada segundo y cada encuadre cuentan.


Rosales demuestra comprender algo fundamental: el espectador también forma parte de la película. No somos únicamente observadores; en muchos momentos nos sentimos arrastrados hacia dentro de la historia, casi como cómplices silenciosos de lo que ocurre en pantalla. Esa relación invisible entre la cámara y quien mira es uno de los motores del cortometraje.


El uso del silencio es especialmente significativo. La ausencia de diálogos no debilita la narrativa; al contrario, la intensifica. Los silencios, los espacios vacíos y la atmósfera contenida generan una presión constante que mantiene al espectador atento, anticipando lo que podría suceder en cualquier momento.


En ese juego entre calma y amenaza, Ricardo Rosales construye una experiencia cinematográfica que se sostiene en la tensión pura. EL ASESINO: SILENCIO Y MUERTE es, en esencia, una historia directa y sin adornos innecesarios, pero ejecutada con un manejo sólido del ritmo, de la atmósfera y del suspense, demostrando que incluso las historias más simples pueden volverse profundamente inquietantes cuando están bien dirigidas.

Ricardo Rosales, en su cortometraje EL ASESINO: SILENCIO Y MUERTE, vuelve a demostrar su habilidad para construir tensión desde los elementos más esenciales del lenguaje cinematográfico. En esta ocasión, el director nos introduce en un territorio donde conviven el thriller, el suspenso y el terror, acompañado de momentos crudos y escenas sangrientas que evocan, de alguna forma, a las grandes películas que han explorado la muerte y la violencia desde una mirada inquietante.


A primera vista, el cortometraje parece apoyarse en una estructura simple. Sin embargo, es precisamente en esa aparente sencillez donde reside su mayor virtud. Los movimientos de cámara, el ritmo de las escenas y la manera en que se construye el espacio narrativo revelan un trabajo consciente que entiende que, en el cine de tensión, cada segundo y cada encuadre cuentan.


Rosales demuestra comprender algo fundamental: el espectador también forma parte de la película. No somos únicamente observadores; en muchos momentos nos sentimos arrastrados hacia dentro de la historia, casi como cómplices silenciosos de lo que ocurre en pantalla. Esa relación invisible entre la cámara y quien mira es uno de los motores del cortometraje.


El uso del silencio es especialmente significativo. La ausencia de diálogos no debilita la narrativa; al contrario, la intensifica. Los silencios, los espacios vacíos y la atmósfera contenida generan una presión constante que mantiene al espectador atento, anticipando lo que podría suceder en cualquier momento.


En ese juego entre calma y amenaza, Ricardo Rosales construye una experiencia cinematográfica que se sostiene en la tensión pura. EL ASESINO: SILENCIO Y MUERTE es, en esencia, una historia directa y sin adornos innecesarios, pero ejecutada con un manejo sólido del ritmo, de la atmósfera y del suspense, demostrando que incluso las historias más simples pueden volverse profundamente inquietantes cuando están bien dirigidas.

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