GRIS es una miniserie de tres episodios que se sumerge en las profundidades de la represión y el abuso religioso, centrando su mirada en la vida de Grey y Carla, dos hermanas que crecen bajo la estricta doctrina de los Testigos de Jehová. La obra no busca la complacencia del espectador, sino que lo sitúa frente a una realidad cruda donde el despertar de la pubertad de su protagonista choca frontalmente con las estructuras de poder de su congregación. Al basarse en la experiencia real del director, Jared Ricaurte, y la actriz principal, Abril Urzola, quienes pertenecieron a esta religión por más de 15 años, la narrativa adquiere una dimensión de honestidad radical que trasciende la ficción.
A través de capítulos como "Precursorcitas", "Tiburón" y "Testigos", la serie construye una atmósfera cinematográfica donde el silencio y lo oculto tienen un peso narrativo fundamental. La trama escala desde la seducción inicial de Benito hacia Grey hasta la revelación de un secreto desgarrador por parte de la pequeña Carla, lo que termina por desmoronar la fe y la estructura familiar mediada por la figura de la madre, María, y el anciano de la congregación, Armando. El guion evita los giros efectistas para permitir que la historia respire, dejando que el impacto surja de la propia convivencia con las decisiones catastróficas de sus personajes.
Desde su origen, GRIS se posiciona como un acto de resistencia y libertad creativa, alejado de las lógicas industriales de mercado. Producida por Membrana y Espectro Doméstico, la obra nació de una colecta entre amigos y conocidos, lo que le otorga una energía punk y combativa que se siente en cada escena. No es solo un producto audiovisual, sino una declaración política que utiliza el cine para cuestionar e incomodar a un sistema dogmático, logrando que la comunidad se reconozca en sus fragmentos y que la obra permanezca en la mente del espectador mucho después de haberla visto
Ahora, más allá de lo narrativo, el origen de la obra cambia completamente la forma en que se percibe. GRIS no nace desde una estructura industrial ni desde una lógica de mercado. Surge desde algo mucho más cercano y real: una colecta entre amigos y conocidos. Eso no es un dato menor, porque se siente en la obra. Hay una libertad distinta, una energía más honesta.
En ese sentido, GRIS funciona casi como un acto punk. No porque lo diga explícitamente, sino porque lo es en su manera de existir. Es una obra que se levanta sin pedir permiso, que no responde a lo esperado y que se sostiene desde una convicción más personal que comercial. Hay algo combativo en su esencia, tanto en lo espiritual como en lo artístico.
No se plantea directamente como una obra de activismo, pero inevitablemente tiene una dimensión política. Hay una comunidad que la rodea y que se reconoce en lo que ve, que encuentra fragmentos de su propia realidad en la pantalla. Y desde ahí, la obra empieza a tomar otra fuerza: deja de ser solo una historia y se convierte también en una forma de señalar, de cuestionar, de incomodar a un sistema que muchas veces se da por hecho.
GRIS es una miniserie de tres episodios que se sumerge en las profundidades de la represión y el abuso religioso, centrando su mirada en la vida de Grey y Carla, dos hermanas que crecen bajo la estricta doctrina de los Testigos de Jehová. La obra no busca la complacencia del espectador, sino que lo sitúa frente a una realidad cruda donde el despertar de la pubertad de su protagonista choca frontalmente con las estructuras de poder de su congregación. Al basarse en la experiencia real del director, Jared Ricaurte, y la actriz principal, Abril Urzola, quienes pertenecieron a esta religión por más de 15 años, la narrativa adquiere una dimensión de honestidad radical que trasciende la ficción.
A través de capítulos como "Precursorcitas", "Tiburón" y "Testigos", la serie construye una atmósfera cinematográfica donde el silencio y lo oculto tienen un peso narrativo fundamental. La trama escala desde la seducción inicial de Benito hacia Grey hasta la revelación de un secreto desgarrador por parte de la pequeña Carla, lo que termina por desmoronar la fe y la estructura familiar mediada por la figura de la madre, María, y el anciano de la congregación, Armando. El guion evita los giros efectistas para permitir que la historia respire, dejando que el impacto surja de la propia convivencia con las decisiones catastróficas de sus personajes.
Desde su origen, GRIS se posiciona como un acto de resistencia y libertad creativa, alejado de las lógicas industriales de mercado. Producida por Membrana y Espectro Doméstico, la obra nació de una colecta entre amigos y conocidos, lo que le otorga una energía punk y combativa que se siente en cada escena. No es solo un producto audiovisual, sino una declaración política que utiliza el cine para cuestionar e incomodar a un sistema dogmático, logrando que la comunidad se reconozca en sus fragmentos y que la obra permanezca en la mente del espectador mucho después de haberla visto
Ahora, más allá de lo narrativo, el origen de la obra cambia completamente la forma en que se percibe. GRIS no nace desde una estructura industrial ni desde una lógica de mercado. Surge desde algo mucho más cercano y real: una colecta entre amigos y conocidos. Eso no es un dato menor, porque se siente en la obra. Hay una libertad distinta, una energía más honesta.
En ese sentido, GRIS funciona casi como un acto punk. No porque lo diga explícitamente, sino porque lo es en su manera de existir. Es una obra que se levanta sin pedir permiso, que no responde a lo esperado y que se sostiene desde una convicción más personal que comercial. Hay algo combativo en su esencia, tanto en lo espiritual como en lo artístico.
No se plantea directamente como una obra de activismo, pero inevitablemente tiene una dimensión política. Hay una comunidad que la rodea y que se reconoce en lo que ve, que encuentra fragmentos de su propia realidad en la pantalla. Y desde ahí, la obra empieza a tomar otra fuerza: deja de ser solo una historia y se convierte también en una forma de señalar, de cuestionar, de incomodar a un sistema que muchas veces se da por hecho.