Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

LOLA

El Color De La Luz

DIRECTOR: Emily Goméz

LOLA

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

LOLA


DIRECTOR: Emily Gómez

LOLA

Estoy cansado de despertarme contigo

Director: Jesús Herrera Jaimes

View of the French countryside through a stone villa’s open living room, with sofas and trees framing the scene

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El Color De La Luz

DIRECTOR: Emily Goméz

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sinopsis

sinopsis

Una joven transita los días junto a su novia dentro de una relación brillante y aparentemente perfecta. Pero un pequeño detalle en su cotidianidad abre una grieta en su memoria. A partir de ese instante, los recuerdos comienzan a desvanecerse y recomponerse en fragmentos difusos, imágenes imprecisas y sensaciones entre la nostalgia y la incertidumbre.

En este viaje íntimo y sensorial, la protagonista intenta reconstruir su propia historia mientras la frontera entre la memoria, el deseo y la realidad se vuelve cada vez más frágil.

Una joven transita los días junto a su novia dentro de una relación brillante y aparentemente perfecta. Pero un pequeño detalle en su cotidianidad abre una grieta en su memoria. A partir de ese instante, los recuerdos comienzan a desvanecerse y recomponerse en fragmentos difusos, imágenes imprecisas y sensaciones entre la nostalgia y la incertidumbre.

En este viaje íntimo y sensorial, la protagonista intenta reconstruir su propia historia mientras la frontera entre la memoria, el deseo y la realidad se vuelve cada vez más frágil.

Una joven transita los días junto a su novia dentro de una relación brillante y aparentemente perfecta. Pero un pequeño detalle en su cotidianidad abre una grieta en su memoria. A partir de ese instante, los recuerdos comienzan a desvanecerse y recomponerse en fragmentos difusos, imágenes imprecisas y sensaciones entre la nostalgia y la incertidumbre.

En este viaje íntimo y sensorial, la protagonista intenta reconstruir su propia historia mientras la frontera entre la memoria, el deseo y la realidad se vuelve cada vez más frágil.

Woman in a light suit sitting thoughtfully against a terracotta wall

Emily Gómez es una realizadora audiovisual autodidacta de Quito, Ecuador, interesada en explorar la memoria, las emociones, el realismo mágico y las relaciones humanas a través del lenguaje cinematográfico propio. En sus obras ha profundizado en narrativas íntimas que exploran el recuerdo, la percepción y los vínculos humanos. Es cofundadora de Clem Archives productora audiovisual independiente. Actualmente continúa desarrollando nuevos proyectos reforzando y mejorando su visión cinematográfica.


Emily Gómez es una realizadora audiovisual autodidacta de Quito, Ecuador, interesada en explorar la memoria, las emociones, el realismo mágico y las relaciones humanas a través del lenguaje cinematográfico propio. En sus obras ha profundizado en narrativas íntimas que exploran el recuerdo, la percepción y los vínculos humanos. Es cofundadora de Clem Archives productora audiovisual independiente. Actualmente continúa desarrollando nuevos proyectos reforzando y mejorando su visión cinematográfica.


Billy Moran se dedica a la producción audiovisual independiente, desempeñando roles de dirección y dirección de fotografía. Su enfoque se fundamenta en la capacidad de analizar los retos de un rodaje desde múltiples perspectivas, buscando siempre la resolución técnica y narrativa más adecuada para cada proyecto.

Reseña por a98studios

Reseña por a98studios

La directora Emily Gomez construye un drama de amor profundamente íntimo y sugerente, una obra que desde sus primeros instantes deja entrever que lo que vemos no pertenece del todo al terreno de lo real, sino a un espacio más difuso, emocional y subjetivo.


A partir de esta premisa, el cortometraje se adentra con sensibilidad en la complejidad de una relación entre dos mujeres, desarrollada a través de una mirada delicada y contemplativa. Cada gesto, cada silencio y cada encuadre están cuidadosamente pensados para transmitir más de lo que se dice, apostando por una narrativa que sugiere en lugar de explicar.


La propuesta visual destaca por una fotografía de estética vintage que aporta una sensación de nostalgia y atemporalidad, envolviendo la historia en una atmósfera etérea, casi onírica. Esta cualidad refuerza la idea de que lo que estamos presenciando habita en un plano emocional más que en uno estrictamente realista.


La obra se construye sobre la intensidad del enamoramiento, el deseo de libertad y la necesidad de conexión, desarrollándose con una carga emocional contenida pero constante. A medida que avanza, el lenguaje se vuelve más experimental, abandonando la linealidad tradicional para sumergirse en una experiencia más sensorial.


Con una estructura que evoca la lógica de los sueños, el cortometraje se convierte en un viaje íntimo, por momentos caótico, pero profundamente envolvente. Emily Gomez logra sostener un delicado equilibrio entre lo bello y lo inquietante, entre lo tangible y lo imaginado, invitando al espectador a interpretar la obra desde su propia sensibilidad.


El resultado es una pieza cinematográfica fascinante que explora el amor, la soledad y la idealización desde una perspectiva artística y emocional, demostrando que, incluso con recursos mínimos, es posible construir una experiencia intensa, evocadora y genuinamente memorable.



La directora Emily Gomez construye un drama de amor profundamente íntimo y sugerente, una obra que desde sus primeros instantes deja entrever que lo que vemos no pertenece del todo al terreno de lo real, sino a un espacio más difuso, emocional y subjetivo.


A partir de esta premisa, el cortometraje se adentra con sensibilidad en la complejidad de una relación entre dos mujeres, desarrollada a través de una mirada delicada y contemplativa. Cada gesto, cada silencio y cada encuadre están cuidadosamente pensados para transmitir más de lo que se dice, apostando por una narrativa que sugiere en lugar de explicar.


La propuesta visual destaca por una fotografía de estética vintage que aporta una sensación de nostalgia y atemporalidad, envolviendo la historia en una atmósfera etérea, casi onírica. Esta cualidad refuerza la idea de que lo que estamos presenciando habita en un plano emocional más que en uno estrictamente realista.


La obra se construye sobre la intensidad del enamoramiento, el deseo de libertad y la necesidad de conexión, desarrollándose con una carga emocional contenida pero constante. A medida que avanza, el lenguaje se vuelve más experimental, abandonando la linealidad tradicional para sumergirse en una experiencia más sensorial.


Con una estructura que evoca la lógica de los sueños, el cortometraje se convierte en un viaje íntimo, por momentos caótico, pero profundamente envolvente. Emily Gomez logra sostener un delicado equilibrio entre lo bello y lo inquietante, entre lo tangible y lo imaginado, invitando al espectador a interpretar la obra desde su propia sensibilidad.


El resultado es una pieza cinematográfica fascinante que explora el amor, la soledad y la idealización desde una perspectiva artística y emocional, demostrando que, incluso con recursos mínimos, es posible construir una experiencia intensa, evocadora y genuinamente memorable.